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Nuevos hallazgos en cáncer de páncreas: el avance del grupo español dirigido por Mariano Barbacid

El cáncer de páncreas sigue siendo uno de los tumores más difíciles de tratar. Suelen llamarlo un “enemigo silencioso”, no porque sea inevitable, sino porque tiende a descubrirse tarde y avanza con una rapidez que desafía incluso a los tratamientos más modernos. En medio de este panorama complejo, surgió un avance que llamó la atención internacional: los resultados presentados por el equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), liderado por el investigador español Mariano Barbacid.

Lo que este grupo logró no es una “cura milagrosa”, como a veces se dice en titulares simplificados, sino un paso científico sólido que abre un camino distinto. Su investigación demostró que, al bloquear simultáneamente tres rutas críticas que alimentan el crecimiento del tumor —KRAS, EGFR y STAT3— se puede lograr en modelos animales algo que antes había sido imposible: hacer desaparecer tumores de páncreas sin que vuelvan a crecer, y hacerlo sin que aparezcan resistencias.

Para comprender la magnitud del hallazgo hay que recordar que casi el 90 % de los cánceres de páncreas avanzados depende de mutaciones en KRAS, un gen que durante décadas ha sido considerado “inatacable”. Muchos tratamientos dirigidos habían intentado frenarlo, pero el tumor siempre encontraba vías alternativas para sobrevivir. La diferencia del estudio del CNIO radica en su estrategia: no bloquear una sola diana, sino intervenir tres puntos esenciales del circuito tumoral, impidiendo así que el cáncer encuentre mecanismos de escape.

El propio equipo ha sido muy claro: los experimentos fueron realizados en modelos animales y no existe todavía un tratamiento listo para pacientes. Faltan estudios de toxicidad, ajustes farmacológicos y evaluaciones regulatorias antes de pensar en ensayos clínicos. Aun así, la comunidad científica reconoce que la demostración de un ataque múltiple efectivo contra KRAS representa un cambio conceptual en la manera de abordar tumores que históricamente tenían pocas opciones.

Para los pacientes y las familias, este tipo de avance significa algo sencillo pero profundo: la ciencia se está moviendo en la dirección correcta. Detrás de cada estudio hay años de trabajo, modelos experimentales rigurosos y equipos comprometidos en abrir puertas donde antes solo había muros. Si bien no es una terapia disponible hoy, sí marca un punto de partida para el desarrollo de estrategias reales que podrían llegar a clínicas y hospitales en el futuro.

El cáncer de páncreas necesita más investigación, más colaboración y más inversión. Pero también necesita esperanza informada, no basada en promesas vacías, sino en resultados medibles y reproducibles como los del grupo de Barbacid. Son pasos firmes, todavía iniciales, pero profundamente valiosos.

En oncología, cada avance genuino es una piedra que se coloca en el puente hacia mejores tratamientos. Este hallazgo español no terminó el camino, pero sin duda cambió la ruta.

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