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¿Puede el cáncer “dormir” durante años? Lo que la ciencia está descubriendo sobre la dormancia tumoral

Para muchas personas, uno de los aspectos más desconcertantes del cáncer es que puede reaparecer años después de haber completado el tratamiento. Una paciente puede haber sido operada, recibir quimioterapia, radioterapia y permanecer libre de enfermedad durante mucho tiempo. Sin embargo, años más tarde puede aparecer una metástasis. ¿Cómo es posible?

Durante décadas, la explicación fue sencilla: algunas células cancerosas sobrevivían al tratamiento y continuaban creciendo lentamente hasta hacerse visibles. Hoy, la investigación plantea una posibilidad mucho más fascinante. Algunas células tumorales podrían permanecer completamente inactivas durante años, como si estuvieran “dormidas”, antes de volver a crecer. Este fenómeno recibe el nombre de dormancia tumoral. 

Cuando un tumor se desarrolla, algunas células pueden desprenderse y viajar por el torrente sanguíneo hacia otros órganos. Muchas mueren durante el trayecto, pero unas pocas consiguen sobrevivir y establecerse en lugares como el hueso, el pulmón, el hígado o el cerebro. Lo sorprendente es que no todas comienzan a multiplicarse de inmediato. Algunas entran en un estado de reposo profundo en el que permanecen vivas, pero prácticamente dejan de dividirse. Durante ese tiempo pueden pasar desapercibidas tanto para el sistema inmunitario como para los estudios de imagen convencionales. 

Uno de los hallazgos más interesantes descritos en la revisión ocurre en el cerebro. Los investigadores observaron que las células tumorales diseminadas pueden alojarse junto a los llamados “pies terminales” de los astrocitos, unas estructuras que rodean los pequeños vasos sanguíneos cerebrales. Allí reciben señales provenientes de una proteína llamada laminina-211, que se une a un receptor de la célula tumoral conocido como distroglicano (DAG1). Esta interacción parece actuar como una señal biológica que mantiene a la célula en estado de dormancia e impide que forme una metástasis activa. 

Este descubrimiento ha cambiado la forma en que los científicos entienden la recaída del cáncer. La pregunta ya no es únicamente por qué un tumor vuelve a aparecer, sino qué ocurre para que una célula que permaneció inactiva durante años decida “despertar”. Los investigadores creen que cambios en el microambiente que rodea a la célula, alteraciones del sistema inmunitario o modificaciones en las señales biológicas que mantienen la dormancia podrían desencadenar nuevamente el crecimiento tumoral. Sin embargo, este proceso todavía se encuentra en investigación. 

Comprender la dormancia tumoral podría transformar el tratamiento del cáncer en el futuro. Si los científicos logran identificar los mecanismos que mantienen dormidas a estas células, quizá sea posible impedir que vuelvan a activarse o incluso eliminarlas antes de que formen una metástasis. En lugar de tratar únicamente los tumores visibles, el objetivo sería controlar también aquellas células invisibles que permanecen ocultas durante años.

Es importante aclarar que estos hallazgos no significan que todas las personas tratadas por cáncer conserven células dormidas, ni que toda recaída ocurra por este mecanismo. La dormancia tumoral representa una de las explicaciones biológicas propuestas para algunos casos de recurrencia tardía y continúa siendo un área de intensa investigación. 

La historia de la dormancia tumoral nos recuerda que el cáncer es una enfermedad mucho más compleja de lo que imaginábamos. A veces no desaparece por completo ni progresa de forma continua; en ocasiones simplemente espera. Comprender por qué algunas células permanecen dormidas y qué las hace despertar podría convertirse en una de las claves para prevenir futuras recaídas y avanzar hacia tratamientos cada vez más eficaces. 

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